Perdona. Permíteme molestarte, para decirte o, más bien, pedirte, rogarte, que me escuches.
Sí, escucháme, porque te estoy gritando. Te estoy rogando a voz en gritos que dejes de aparecer en mis sueños, por favor...
Porque, como digo yo, así no se puede. Así es tan rematadamente imposible... que se me antoja hasta doloroso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario