Después de siglos sin escribir algo decente, o, mejor dicho, sin escribir algo; me paso por este mi rinconcito para hacer una pequeña confesión:
Te echo de menos.
Y, sin intención de abusar demasiado, una pequeña reflexión:
Me asusta admitir que la gente cambia. Pero no me queda más remedio que hacerlo: las personas cambian.
Y no siempre para bien.