Es difícil enfrentarse al mundo en estas circustancias. Es imposible plantarle cara a cualquier cosa cuando la ausencia de predisposición hunde tu vida minuto a minuto.
Por favor, no dejes que la luz se apague. Y si es así, prométeme que intentarás encenderla.
Pequeños accidentes que conforman toda la vida. Pequeños accidentes que se convierten, casi sin querer, en accidentes intencionados. Accidentes intencionados cargados de mucha premeditación, pero nada de alevosía.
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