Resulta notablemente difícil superar con una aceptable integridad mental y física, pero sobre todo anímica, un día como hoy.
Hoy todo se me antoja difícil, incluso escribir; tarea que normalmente hago con la mayor de las facilidades. Lo que más me jode de todo esto es que tú seguro que no te habrás percatado de qué día es hoy.
Me limitaré a decir que hoy hace un año que mi vida comenzó a tener algún sentido. Y que aproximadamente cinco meses después de aquello, tuve la magnífica idea de acabar con mi existencia tal y como la conocía. Fue algo así como un suicidio completamente premeditado. Sin embargo, en el suicidio mi vida habría acabado, y con ella, el sufrimiento. En la versión de suicidio que yo me inventé, acabó mi vida, pero mi sufrimiento seguía latente. Sigue latente. ''Vivo'' con él, aunque a esto no se le pueda llamar vivir.
Algo que me duele muchísimo a día de hoy es que no hice bien las cosas, y el sentimiento de culpa, aunque te haya pedido perdón trillones de veces, no se va de mi interior. Pero aún peor es que la decisión de acabar con todo la tomé yo, y a pesar de ello no hay día que no me arrepienta de lo que hice. Podría volver a intentarlo, pero todavía me quedan fuerzas para seguir haciéndole caso a la razón y no al corazón.
Terminaré este penoso texto con la expresión de un penoso hecho: Te quiero. Nunca dejé de quererte. Es muy improbable que deje de quererte en un futuro cercano. Lo siento.
Hoy todo se me antoja difícil, incluso escribir; tarea que normalmente hago con la mayor de las facilidades. Lo que más me jode de todo esto es que tú seguro que no te habrás percatado de qué día es hoy.
Me limitaré a decir que hoy hace un año que mi vida comenzó a tener algún sentido. Y que aproximadamente cinco meses después de aquello, tuve la magnífica idea de acabar con mi existencia tal y como la conocía. Fue algo así como un suicidio completamente premeditado. Sin embargo, en el suicidio mi vida habría acabado, y con ella, el sufrimiento. En la versión de suicidio que yo me inventé, acabó mi vida, pero mi sufrimiento seguía latente. Sigue latente. ''Vivo'' con él, aunque a esto no se le pueda llamar vivir.
Algo que me duele muchísimo a día de hoy es que no hice bien las cosas, y el sentimiento de culpa, aunque te haya pedido perdón trillones de veces, no se va de mi interior. Pero aún peor es que la decisión de acabar con todo la tomé yo, y a pesar de ello no hay día que no me arrepienta de lo que hice. Podría volver a intentarlo, pero todavía me quedan fuerzas para seguir haciéndole caso a la razón y no al corazón.
Terminaré este penoso texto con la expresión de un penoso hecho: Te quiero. Nunca dejé de quererte. Es muy improbable que deje de quererte en un futuro cercano. Lo siento.